Prevención de Riesgos en Las Manos

Nuestras manos están constantemente expuestas a peligros. Cada año son muchas las manos y dedos se lesionan, y muchas se pierden, por accidentes sufridos en el trabajo o fuera de éste.

Las lesiones en las manos, ocupan el segundo lugar en la escala de accidentes del trabajo. En nuestra área también han ocurrido accidentes con lesiones en manos y dedos.

Para que estos hechos lamentables, que pueden truncar la vida laboral de un trabajador, no se repitan, hoy quiero recordarles que deben emplear procedimientos correctos cada vez que utilicen las manos, practicando siempre el autocontrol sobre ellas.

Deben mantenerse fuera y alejadas de los lugares peligrosos donde puedan ser atrapadas o cogidas, al manejar herramientas manuales o materiales, al enganchar eslingas y sus accesorios, empujar carretillas y trabajar con cinceles, destornilladores, llaves, sierras y toda clase de herramientas manuales, accesorios y herramientas misceláneas, accionadas por esfuerzo físico o manuales, portátiles mecáni- cas, eléctricas, hidráulicas, neumáticas, etc.

Nunca introduzcan las manos dentro de una maquinaria en movimiento para repararla, aceitarla o ajustarla.

Cada vez que tengan que manejar materiales ásperos o peligrosos, usen los guantes adecuados. Recuerden que un mismo tipo de guante no es adecuado para todas las tareas.

Nunca usen anillos o pulseras cerca de máquinas en movimiento o donde puedan quedar éstos enganchados, porque el valor de éstos no se compara con las manos.

En caso que alguien se lesione, no importa qué tipo de lesión sea, incluso si se trata sólo de un rasguño en dedos o manos, obtengan los primeros auxilios necesarios.

Una sencilla curación y un pedazo de gasa, parche cura, puede ser todo lo que se requiera para una pequeña herida cortante o punzante, sin embargo han ocurrido casos de “simples rasguños” que por no ser atendidos y limpiados a tiempo, quedaron expuestos a grasas, aceites y otros agentes nocivos y que han producido una infección seria, con tratamiento complicado ante heridas que no sanan fácilmente.

Para terminar, sólo deseo recordarles una vez más que las manos son, verdadera- mente, piezas maravillosas que deben admirarse y quererse, ya que permiten que nos podamos desempeñar eficientemente con poco esfuerzo y, muy frecuentemente, en forma automática.

Los ancianos que van perdiendo su fuerza en las manos les cuesta moverlas con facilidad. ¡Se imaginan si no las tuvieran?

Es importante, entonces, darnos cuenta a aprender, a sentir nuestras manos y a cuidarlas como merecen, ya que no son accesorios de un robot sino que son manos humanas.

Finalmente, quiero decirles que ¡Las manos las tenemos para ganarnos la vida y no para perderlas en la vida!